Gusto de levantarme temprano y tomarme unos mates sola.
Detesto que subestimen mi inteligencia.
Amo los fines de semana soleados sin proyectos
Detesto que me digan qué tengo que hacer.
Aprecio mis tardes solitarias y ociosas.
Detesto que se hagan los imprescindibles los egocéntricos egotistas.
Amo la libertad ganada y por mi consentida.
Aborrezco la boludez humana del pensar que el amor es eterno.
Me deleito con mis momentos de música cursilenta.
Me embola que no exista la palabra cursilenta.
Abomino las conversaciones nimias y superfluas del sexo masculino.
Venero la ponzoña femenina que les es ajena al sexo opuesto.
Detesto el chusmerío de la turba femenina –cuando hay más de dos mujeres no me queda más que huir-.
Adoro coquetear hasta a las farolas de la calle y no darle bola a ninguna.
Rechazo enormemente que me adornen con que tengo personalidad, a ver, TODOS TENEMOS PERSONALIDAD –muchos una personalidad muy chata y pelotuda, pero personalidad al fin!-
Me encanta salir con el auto sin saber a dónde voy.
Me embola que se fijen en lo que hago de mi vida, qué zapatos me puse o cuánto cuesta la ropa
que llevo.
Amo ser yo sin que me importe –al fin- quién creen que soy.
Me divierte la película que se hacen de quién soy o cómo soy.
Me empelota que se crean que tengo excentricidad.
Me fascina que se crean que soy rara, histérica, malhumorada, amorosa, glamorosa, detestable, que gano todas las partidas, que no tengo problemas, que tengo una vida divertida, que tengo una vida altamente solitaria, que soy una erudita, que soy una atrevida, que tengo problemas psiquiátricos y que me cago de risa de la vida.
Me fascina que se crean que soy rara, histérica, malhumorada, amorosa, glamorosa, detestable, que gano todas las partidas, que no tengo problemas, que tengo una vida divertida, que tengo una vida altamente solitaria, que soy una erudita, que soy una atrevida, que tengo problemas psiquiátricos y que me cago de risa de la vida.
Detesto las excusas que se saltan por los ojos, y de las otras también.
Adoro ‘desencajar’, desconcertar, pasmar, amo turbar, hacerme ‘la pibe’, ‘la de barrio’, me encanta que crean que no creo en nada.
Adoro ‘desencajar’, desconcertar, pasmar, amo turbar, hacerme ‘la pibe’, ‘la de barrio’, me encanta que crean que no creo en nada.
Amo decir que no creo en nada y en nadie.
Aborrezco que digan “valga la redundancia”, nunca vale la redundancia…
Me río de que crean que las mujeres dicen la verdad, me río de que las mujeres creamos que los hombres dicen la verdad, todo el mundo miente.
Me encanta saber que alguien me está mintiendo y ponerlo en evidencia.
Me encanta saber que alguien me está mintiendo y ponerlo en evidencia.
También adoro saber que el que hace mal tiene un boumerang en la mano, no practico ese deporte, prefiero mi ácida ironía.
Hoy tengo un día de escupitajo, me encanta, entonces voy a salir como una cabra a ver el sol y cegarme cantando la Pipistrela.
Estar solo también es una opción, y está buena.
-Ahora decime que soy una anormal, vos que sabes de ser normalito
y tener salud mental.-



